Para muchos, la impresión frente a estas palabras es que parece un objetivo casi inalcanzable, con mucho esfuerzo -y digo mucho, porque he visto lo que significa para una familia- quizás podremos resignarnos a esta realidad de la discapacidad.
Decir esperanza:
¿qué significa entonces?
¿a dónde apuntamos con ello?
Decir esperanza…
1)
No es esperar que algo mágico ocurra, y esa persona amada recupere todas sus capacidades y la “discapacidad” se borre para siempre...
2) Decir esperanza
es esperar con alegría las múltiples posibilidades que la vida nos da a todos los seres humanos. A algunos nos da más posibilidades, y por cierto, no siempre sabemos valorarlas, y hacer uso de ellas… Nos manifestamos omnipotentes frente a las caídas, la enfermedad y a la muerte… Pero la realidad es que tarde o temprano la gran sabia maestra nos demuestra que somos seres finitos y con limitaciones…
3) Podemos esperar con alegría ayudando a
descubrir las capacidades que tiene este ser amado. Ya hemos escuchado esta frase, pero si es necesario la recordemos una vez más: “si bien tiene limitaciones para determinadas áreas, no es un SER limitado, es un ser que desea…sueña…siente…”
Las últimas definiciones de discapacidad han realizado un salto cualitativo que merecemos celebrar! Se ha pasado a definir la discapacidad en relación al apoyo que necesita del entorno.
La discapacidad no se considera un
rasgo absoluto del individuo, sino una
expresión de la INTERACCIÓN entre: la persona con un funcionamiento limitado en un área y el entorno.
¿Qué apoyo estamos brindando como entorno para ayudarle a encontrarse con sus
deseos, sus sueños, sus anhelos, su proyecto de vida? 4) Esperanza en la discapacidad es
respetar su derecho a la independencia, facilitándole el máximo grado posible de ella, así como de productividad e integración de esta persona en la comunidad.
5) La esperanza no es esperanza cuando las cosas son fáciles y prometedoras… Tener esperanza es
cuando frente a la adversidad puedo confiar en las posibilidades, en lo que se puede…
…. cantar una canción con tu hijo
…. escucharlo reír,
…. ayudarlo a que forje sus propias opiniones,
…. preguntarle qué desea, qué opina…
6) Esperanza es recordarnos que
no estamos solos y permitirse pedir ayuda.
“Muchas veces sentimos que debemos entregar todo, renunciar 100% a nosotros mismos, y ocuparnos de todo”… no sabiendo pedir ayuda, temiendo si otros podrán ocuparse adecuadamente, o teniendo vergüenza de hacerlo…
Un gran error es no reconocer y respetar nuestras propias necesidades.
Necesidades tan válidas y necesarias para llevar adelante una vida satisfactoria.
Los papás tienen derecho: al trabajo, al descanso, a estar solos, a hacer programas juntos como pareja, o solos, a recrearse.
Y debemos proponernos aprender a no vivirlo con culpa… es un derecho y es necesario para nuestro hijo también que nosotros podamos hacerlo,
A la corta y a la larga, no reconocer las necesidades de los papás, “de hombre y mujer” no es bueno para el niño, ni para la familia…
Aprendamos a delegar… a pedir ayuda…
“Si puedes sentir la calidez del sol sobre tu rostro,
Si hueles la fragancia que viene de la tierra,
O escuchas el trino del gorrión,
Sabrás entonces que eres parte de la naturaleza,
Con tu propia singularidad,
Tu belleza
Y tu RAZÓN DE EXISTIR…”(Lynne Gerard – 1997)
Lic. M. Florencia García
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