
Podemos pensar en la producción gráfica como una narración. Muchos de nosotros cuando escuchamos la palabra "narración" se nos viene a la mente un texto, un cuento, una lectura; pero acaso la vida misma no es una narración si nos animamos a leerla? Leer, no sólo las palabras que dejamos escritas, no sólo las que oímos, sino también los silencios, los gestos. Nuestro cuerpo habla en el espacio, imprimiendo lo dicho y lo no dicho en imágenes; imágenes móviles o inmóviles según la impronta que cobra en la vida.
Cuando al niño le proponemos como consigna que dibuje lo que quiera, él responde no dibujando "lo que se le ocurre", sino precisamente "lo que le ocurre". En ese espacio en blanco, vacío, el niño deja su huella con sus trazos, con su manera de desplegar el gráfico, con su forma de simbolizar, con su relato, con lo que muestra y con lo que oculta. Allí en esa hoja se encuentra ante nosotros una narración permitiéndose leer, que da cuenta de un cuerpo en movimiento, un cuerpo deseado, simbólico, constituido.
Es esta lectura, que va más allá de lo simbólico, la que nos permite arribar al análisis de los avatares de la constitución subjetiva y de la producción simbólica.
Tec. Psp. Cecilia Beatriz Heredia.
